lunes, 4 de marzo de 2019

BP Capitulo 1

Tokio, Japon. 2099 (Futuro cercano)

1

El humo de la ciudad era tan toxico como la depresión que permeaba toda la sociedad en aquella epoca, y en aquellas calles aun mojadas por la reciente lluvia, todavia se reflejaba las luces de neon en los charcos que la gente pisaba despreocupadamente. En ellos las ondas se expandian y la silueta de un callejon se dibujaba más allás de las avenidas principales. Era un camino estrecho donde no habia el tipico desfile de lamparas y luces queriendo iluminar de forma tenue.

En aquel lugar, el cuerpo de una mujer yacia en el pavimento con los sesos revueltos en el suelo y la sangre salpicaba la pared cerca de ella. Una de esas gotas tambien habia salpicado las botas negras de su asesina, Majime. Era una joven y bonita rubia de cabello largo y rubio, le llegaba hasta la cintura su pelo y lo tenia en forma de cola. Parecia tener unos 26 años. Era alta, de piel blanca, cuerpo delgado pero con unos pechos y trasero bien formados, aunque de tamaño normal. Vestia unos jeans de mezclilla negros, sus botas de cuero y chaqueta blanca.

Cerca a ella, arrecostada en el muro descascaradado con los ladrillos expuestos, permanecia su compañera, Mizuki, una encantadora joven que aparentaba 18 años, de piel blanca y cabello negro el cual le llegaba hasta los hombros. Su cuerpo era tambien delgado y bien desarrollado, con pechos y trasero de tamaño promedio. Era de estatura media, y permanecia vestida con unos jeans de mesclilla grises y una chaqueta de cuero de estilo rebelde, las luces de neon a modo de hilos adornaban su chaqueta en las mangas y uno de sus tenis nike pisaba la mano de un segundo cadaver, el de una niña de no más de 16 años.

La sangre olia por todo el callejon, y la actitud seria e indiferente de las dos mujeres solo indicaba que para ellas, era una noche normal. Un trabajo casual... como las leonas que salen de caza a diario. Las ovejas de la urbe les temian...

-¿Quien limpiara todo este desastre? -Pregunto Aimi envainando la katana en la funda de su espalda. Era una joven samurai que aparecio de entre las sombras del callejon. Era de piel blanca, rostro divertido y atractivo, estatura mediana y cuerpo bien dotado (pechos, y nalgas) aunque delgado. Ojos miel y de cabello corto hasta la mitad del cuello. Se hacia llamar takeshi, osea con nombre de hombre. Ella normalmente usa su nombre falso, pues le gusta más el significado de ese nombre que el de su nombre real, debido a su naturaleza guerrera y valiente.

-Seguramente no seremos nosotras... -Dijo Majime con rudesa, sin dejar de mirar, concentrada, el reguero de sangre que se deslizaba por el piso.

Las sirenas sonaron, las luces rojizas y azuladas comenzaron a reflejarse en los ladrillos y la nocion del escape estuvo presente. Era hora de marcharse. Dejar los cuerpos y perderse en la noche como las 3 gatas que eran... lo unico que quedaria seria basura, el olor a rancio combinado de la sangre, las ratas y la polvora y por supuesto, los organos...

8:00 PM mercado negro, tokyo.

Uno de los tantos mercados negros de tokyo constaba de un complejo de edificios enorme... plataformas por allí y por allá a varios niveles de altura. La tecnologia avanzada abundaba... Los transportes volando, otros tantos en la parte baja deslizandose por el pavimento mientras todos los carteles de neon publicitaban por todos lados sus servicios y productos... Las corporaciones no dejaban un solo espacio utilizable para rellenar a sus clientes con colores que encandilaban los ojos, y mareaban a los transeutes más fragiles. La sociedad en ese tiempo era una vida vacia y sin esperanzas. Sucia, llena de basura y humo pero tambien de drogas, sexo y alcohol. El escapismo era el aire diario que respiraban las personas: videojuegos, alta tecnologia, simulaciones sexuales, violencia, delirios... la humanidad era artificial asi como su espiritualidad... y en ese mercado, uno de los principales, se encontraban las 3 gatas... digo las 3 asesinas del callejon, tratando de hacer una negociacion sin mucho exito con unos traficantes de drogas que no querian darse a conocer ni mostrar su presencia facilmente por miedo a la corrupta pero inestable policia...

Misuki, con su cara de indiferencia y aburricion absoluta, miro hacia su derecha para solo ver un grafiti verde-amarillento-vomito estampado en el mural, mientras frente a ella las personas zombificadas por la publicad no dejaban de transitar. A su izquierda permanecia Aimi la samurai con un vozteso entre sus labios y el dorso de su boca tapandolos sin mucho esfuerzo... Y a la izquierda de ella se encontraba Majime, con una expresion tan seria y llena de hastio como pocas se habian visto en una persona. Era tipico en Majime...

Las 3 chicas que conformaban el grupo, Broken Philosophy, solo veian como pasaba la gente cargando su aburricion, su migraña, sus problemas diarios y su falta de esperanzas. Ellas tres tampoco tenian metas, simplemente sobrevivian y dejaban que la vida transcurriese como un lento reloj el cual marcaba las horas monotonamente como si no hubiera nada más relevante que hacer...

Aimi: No veo a nadie que paresca ser nuestro dealer...

Majime: Relajate, pronto llegara.

Misuki: ¿Y que haremos sino aparece?

Majime solo se le quedo viendo por unos segundos a Misuki friamente antes de desviar la mirada hacia el frente y decir al aire: aparecera...

En aquel momento, entre la lluvia acida que se desperto de repente, una silueta azulada con ropa ajustada aparecio. Era un joven de cabello blanco y delgado. Saco unas capsulas de colores neonicos con un contenido hecho en polvo adentro. Dichos productos alumbraban como cualquier sueño de un niño alegre, lleno de esperanzas y anhelos que podían llevarte a volar a mundos lejanos. Despegar tus sentidos a limites insospechados. El joven movio la mano en un rapido movimiento, traspasando la mercancia ilicita y alucinogena a manos de Majime, quien a su vez la traspaso rapidamente a su compañera Misuki, ésta la puso en una mochila especializada para tales drogas en su espalda, sin que nadie se diese cuenta. Todo fue muy rapido, casi imperceptible pues la experienciá de los involucrados lo hacia posible...

-34 yenes... -dijo el dealer

-¿Me quieres estafar? -Su acento sin diversion alguna y el ceño fruncido de Majime no dejaba espacio a negociaciones. Queria el precio más bajo a toda costa...

-¿Sabes porque el leon siempre impone las condiciones a la oveja? -Comento el dealer con voz segura mientras dibuja una media sonrisa. Majime permanecia seria al igual que sus dos compañeras-. Porque es él quien tiene el poder... Yo soy el leon aqui y ustedes las ovejas, asi que si las quieren van a ser 34 yenes por capsula...

Majime sonrio cinicamente, con desprecio en sus ojos, y de sus labios broto unas palabras: Parece que estas omitiendo un hecho clave... nosotros tenemos las capsulas ahora. Y cualquiera de nosotras tres podria romperte el culo aqui ahora mismo sin esfuerzo alguno...

El vendedor de drogas cambio su expresión llena de confianza a una de duda y temor, para rapidamente expresar su rabia rechinando sus dientes como a una hiena que le habian quitado su presa... El hombre lanzo su brazo hacía al frente intentando agarrar a Misuki y quitarle las capsulas pero era demaciado tarde, Misuki ya se habia movido hacia un lado, esquivando el agarre del tipo y Aimi en un veloz y hermoso movimiento saco su katana, cortandole el brazo que habia intentado agarrar de forma atrevida a su compañera... Los chorros de sangre brotaron por el aire, inundando la atmosfera de cientos de atomos sanguinolientos. El tipo grito por impacto y el dolor llegaría pronto a su cerebro. Él se arrodillo y Majime lo empujo hacia atrás con su bota de cuero pegandole en el pecho de lleno. El hombre cayo al suelo impactando contra el pavimento su cabeza y mientras el mundo le daba vueltas y sus sentidos quedaban entorpecidos, alcanzo a ver una imagen borrosa de una de ellas diciendo: Lo ves... Nosotras somos las leonas... somos las que tenemos el poder... -El tipo pudo identificar a Majime hablandole por su voz tan segura, y en algun modo con un tono grueso pero femenino que imponia respeto.

Cuando desperto, el tipo se encontro sin capsulas, con su ropa mojada, y sin mercancia o dinero alguno. Pronto moriria desangrado sino se dirigia a una hospital de los que habia en tokio...


2

Misuki no dejaba de contemplar la vasta esfera de cristal que protegia de la lluvia acida al prostibulo donde se encontraban, en lo alto de un rascacielo tan inmenso que permitia ver toda la ciudad con sus luces titilantes...

Las sombras permanecian danzando contra las luces de neon de color rosa. Habia muchos destellos de todos los colores debido a la gran cantidad de botellas de licor que reflejaban la iluminación en todas las direcciones.

Las prostitutas no dejaban de moverse de aqui para allá mientras Majime y Aimi observaban sus sugestivas curvas... Era cierto que las tres mujeres despreciaban a los humanos, pero eso no evitaba el placer que les provocaba ver a ciertas hembras voluptuosas...

Misuki preferia obviar lo que sabia que no podría comerse, pues preferia no tener sexo con humanos reales aunque le atrayeran, solo cojia con androides y con aspecto femenino, dado sus gustos lesbicos. No queria juntar su cuerpo de manera sexual con alguien que pertenecia a la raza que despreciaba y a la cual ella tambien pertenecia: la humana...

El equipo que formaba las tres mujeres se llamaba broke philosophy y sus integrantes tenian la noción de que una de las prostitutas permanecia allí, escondida, usando la profesion de puta como fachada. No era una puta real y por ende Majime y Aimi estaban dispuestas a ponerlas a prueba a las mujeres hermosas y calientes que bailaban eroticamente en ese lugar...

Aimi atrajo a una con su dedo indice y esta se contoneo sus caderas y sus muslos calidos hasta la samurai. Los pechos de la prosti se restregaron contra los labios rosados de Aimi, mientras ella sentia un suave hormigueo en su piel, erizandosele la piel. Agarro las nalgas con sus dos manos y las apreto fuerte, queriendo sentir la carne y la reaccion de la mujer, pero aquella trabajadora sexual reaccionaba con una seguridad y se movia con una confianza que no indicaba que fuera la persona que estaban buscando. La mujer que buscaban era temerosa probablemente, torpe en sus movimientos, e incluso podria darle pena o asco el acercarse tanto a otras personas, no importa cual hermosas fueran. La psicologia femenina era dificil de descifrar a veces...

Majime noto como alguien se acerco hacia el sofa donde permanecian sentadas. Ella permanecio seria mientras la puta sonrio lascivamente y toco el menton de su cliente con su mano, acariciandola suavemente.









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